Reactivar el biodiesel es un compromiso con el desarrollo

   

 La perentoria necesidad de superar la aguda dependencia del petróleo justifica los esfuerzos que se hacen, en todos los órdenes, para cortar esa limitación.

     Hoy estamos de nuevo ante el anuncio de reactivación del programa de incentivo al biodiésel en nuestro país, y esto debe constituir el definitivo despegue hacia la consolidación de los proyectos al respecto.

  Promover la productividad y la producción del biodiésel tendrá una extraordinaria proyección en muchos sentidos, pues con ello se aliviará la subordinación al petróleo y al mismo tiempo se alentará el desarrollo económico y social de muchos sectores de nuestro país.

    El Poder Ejecutivo anunció días pasados la reactivación del programa de incentivo al biodiésel, con el objetivo de brindar oportunidades a pequeños productores, que podrán incorporar a su matriz productiva rubros como el sorgo, maíz y coco para la elaboración de biocombustibles.

    La implementación del programa según lo anunciado contempla el establecimiento de un precio referencial, que permita al productor tener un margen de utilidad razonable y que no incida en el precio final del gasoil.

   Para ello se proyecta crear un fondo de estabilización de precios del biodiésel, a partir del redireccionamiento de la transferencia de 4 guaraníes por litro de gasoil vendido que Petropar transfiere al Ministerio de Obras Públicas.

    El objetivo de este fondo es financiar el sobrecosto que podría representar para Petropar la adquisición del biodiésel en la fase inicial del programa.  El anuncio es trascendente desde muchas perspectivas y viene en buena hora, en un contexto macro-económico favorable para intentar, en forma definitiva, instalar el biodiésel en nuestro país de una manera sustentable y sin afectar fuentes alimentarias.

   Estudios recientes recordaban que la producción de biodiésel en el Paraguay comenzó a partir del sebo y la soja, pero el país debe optimizar el análisis de otras materias primas para biocombustibles, a fin de alcanzar una producción eficiente y competitiva.

   Hay una gran diversidad de productos base, como sebo, soja, jatropha, girasol, canola, tártago, planteados en proyectos de biodiésel que se han desarrollado en distintas etapas.

    Lastimosamente, la mayoría de aquellos proyectos quedaron relega-dos, especialmente por falta de apoyo económico y hasta por la incomprensión de sectores gubernamentales.

   Un programa inteligente, con proyección de futuro y sostenible desde el punto de vista de no afectar los cultivos alimentarios, puede hacer del biodiésel un factor fundamental de desarrollo en distintos sectores.

    Impulsará la producción agrícola, proporcionará un buen caudal de de-manda laboral y aportará para la dinamización de la economía en regiones rurales.

    Asimismo, permitirá reducir la importación de combustibles derivados de petróleo, lo que minimizará el impacto que tiene en la economía de nuestro país la variabilidad inmanejable de los precios de los combustibles.

    Es imperioso comenzar a trabajar seriamente, a gran escala, en el biodiésel. Hay que identificar la mayor cantidad de materias primas posibles, hallar las técnicas adecuadas y los terrenos propi-cios, así como instalar la mejor tecnología, para que el proyecto dé los frutos esperados.

   Paraguay, por su enorme potencial natural, está en condiciones de llegar a una posición capaz de producir biocombustibles para la exportación, según técnicos de la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), con lo que a nuestro país se le presenta una oportunidad netamente favorable que no debiéramos dejar pasar, en la seguridad de que debemos seguir sumando condiciones para apuntar al desarrollo.

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