Zapallo, aliado de la cocina y la salud

 

El zapallo o calabaza común se siembra en el lugar definitivo después de que han pasado los peligros de las hela-das. Puede sembrarse en semillero y bajo invernadero si se quiere adelantar el cultivo, haciendo el trasplante después, cuando las matas tengan dos o tres hojas, o progresivamente hasta el comienzo del verano.

La plantación, ya sea por semilla o por trasplante, se realiza en suelos fértiles, ricos en materia orgánica y permeable, poniendo 2 semillas juntas en cada hueco, separadas estas en 1,5 metros para prevenir la competencia durante el desarrollo de la planta.

Científicamente se denomina Cucúrbita al zapallo y Cucúrbita moshata a la calabaza.

Una de las variedades más conocidas es la Cucúrbita pepo; esta última denominación es dada por la palabra griega pepon, que significa ‘suave’ o ‘maduro’.

Otras variedades difundidas en nuestro país son la Híbrida del IAN, Angola, Cucúrbita mixta y máxima, la Criolla.

Últimamente se han introducido algunas variedades más pequeñas y carnosas por tener mejor comercialización.

Los zapallos y calabazas, generalmente, en nuestro medio se plantan de las semillas conservadas de la cosecha anterior, las cuales se han dejado secar a la sombra y quedan libres de fibras.

Generalmente se prefiere la siembra de primavera a otoño, teniendo en cuenta que la mayoría de las variedades utilizadas en la actualidad terminarán de fructificar cinco meses después de la siembra.

En Taiwán se cultiva, en gran parte, en invernaderos para garantizar la cosecha.

He visto grandes producciones en invernaderos con cultivo hidropónico, con frutos que pesaban más de 8 kilos.

El tallo de esta planta es trepador o rastrero, muy flexible y cubierto de pelos. Tiene flores amarillas anaranjadas grandes y axilares.

Los frutos varían de tamaño, dependiendo de la variedad, y van del color verde al amarillo intenso. La cáscara es, en algunos casos suave y permite consumirla, mientras que en otros es dura y leñosa.

Cuando se realiza la siembra es recomendable primero tratar la tierra bien trabajada con cal viva, de tal forma que se realice una desinfección del lugar del cultivo.

Luego de 3 días, remover con rastrillo y hacer unos hoyos de 50 centímetros a los cuales se les agrega una mezcla de mantillo de monte y tierra de superficie. Se deja unos 2 centímetros de luz entre el pozo y la superficie del terreno.

Se hace un riego con un pre-parado hecho de bosta de vaca previa-mente descompuesta, para evitar que sean focos de diseminación de maleza o gallinaza, que se prepara de antemano, poniendo 10 kilos de estiércol por 100 litros de agua. Se deja macerar 15 ó más días.

Luego de asentada la tierra, se ponen 2 ó 3 semillas en el medio del hoyo, a una profundidad 2 veces el tamaño de las mismas; esto es impor-tante para favorecer la germinación.

Se aprieta con la mano y se procede a regar nuevamente con el preparado de bosta y agua. Esto hace que despierte la semilla y evita que queden burbujas de aire entre la semilla y el suelo.

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