El estómago de las vacas

¿Qué tienen en común las vacas con las jirafas? ¿A cuento de qué tener cuatro estómagos pudiendo tener uno como los caballos?

¿Qué ocurre dentro de esos cuatro estómagos?

¿Cómo hace el ganadero para llenar esos estómagos sin arruinarse en el intento

¿Sabías que son rumiantes las vacas, ovejas, cabras, los camélidos (camellos, dromedarios, llamas, etc.) los ciervos y las jirafas?

¿Cómo funcionan estos cuatro estómagos?

Técnicamente no son cuatro, más bien es un solo estómago con cuatro compartimentos diferenciados.

La dieta pueda parecerte de lo más light, sus digestiones son muy lentas: una vaca puede pasarse seis horas al día comiendo, unas ocho rumiando y el alimento permanecerá en el estómago de unas horas a dos días y medio, según la cantidad de fibra.

Cuando la vaca come la hierba apenas la mastica, directamente la traga y va a parar al primer compartimento el rumen o panza.

Este es una especie de tanque fermentador donde los microorganismos degradan la celulosa y en general todo el material vegetal que les llega.

Como resultado producen ácidos orgánicos volátiles, dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y agua.

Estos ácidos (acético, propiónico y butírico) junto con el CO2 y el agua, se absorben por la pared del rumen ya que constituyen la principal fuente de energía de los rumiantes.

El metano se elimina mediante eructos, por eso se les culpa de parte del efecto invernadero.

¿Sabías que el rumen puede llegar a tener de 100 a 150 litros de capacidad en las vacas y en torno a 6 litros en ovejas?   El rumen está conectado con el segundo compartimento, el retículo o redecilla, donde también tiene lugar la fermentación.

Las paredes de ambos compartimentos tienen una musculatura fuerte capaz de mover y mezclan eficaz-mente el contenido del rumen, para facilitar la fermentación de los alimentos ingeridos.

Cuando se acumula cierta cantidad de fibra gruesa, se devuelven a la boca las partes más difíciles de digerir para que la vaca las rumie, es decir vuelva a masticar todo el material fibroso con el que no pudieron las bacterias.

¿Sabías que una vaca puede producir de 100 a 200 litros de saliva al día? Una de sus principales funciones es mantener constante el pH del rumen, ya que los ácidos que se producen tienden a bajarlo.

El alimento una vez rumiado es conducido al tercer compartimento, el omaso o librillo, donde se absorbe el agua, ácidos grasos y algunos nutrientes.

De ahí pasa al abomaso o cuajo, el último compartimento del estómago de los rumiantes que sí se comporta como un estómago digamos «normal».

Aquí, tanto el alimento que ha escapado a la fermentación del rumen como los propios microorganismos que lo acompañan sufren una digestión lleva-da a cabo por el ácido y las enzimas del propio animal.

En el abomaso también se absorben ácidos grasos volátiles y pequeñas cantidades de otros nutrientes liberados al digerir a los microorganismos.

Y aquí acaba el estómago, pero no el sistema digestivo del rumiante.

En el duodeno se sigue con la absorción de nutrientes aportados por los microorganismos.

Lo que quedo sin aprovechar llega al intestino grueso; en el ciego y el colon espera otro ejército de microbios dis-puestos a aprovechar lo que sus colegas del rumen no fueron capaces.  

Lo que queda, el material más recalcitrante es excretado en las heces.

Estas caen al suelo, donde comienza otra transformación también guiada por microorganismos.

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