Manejo poscosecha de cebolla

 Los cuidados y manejos poscosecha de las hortalizas, garantiza una mejor calidad del producto y por ende una mayor rentabilidad a la hora de comercializarlos.

La cebolla es una de las hortalizas más utilizadas en la gastronomía a nivel mundial; en Paraguay el 80% de las cebollas disponibles en el mercado son de origen argentino y brasilero, pues la producción local presenta una oferta estacional, concentrándose principalmente entre los meses de octubre y diciembre.

Según datos obtenidos de la Dirección de Comercialización, la demanda diaria supera las 100 toneladas, prefiriéndose los bulbos de tamaño mediano, forma uniforme y de buena calidad.

Entre algunas recomendaciones de los técnicos especialistas sobre el manejo de cebolla, nos referiremos a los cuidados básicos en la etapa de la pos cosecha, que consta de 5 etapas funda-mentales que son: el curado, la clasificación, el envasado, etiquetado y transporte.

El curado, es el proceso de deshidratación, que se realiza una vez cosechados los bulbos, puede efectuarse a campo, en depósitos o estructuras especiales.

En condiciones ambientales normales, con temperaturas entre 25 y 27°C y humedad relativa del 60 a 70%, pudiendo tardar este proceso entre 1 a 2 semanas.

Después del curado se debe realizar el corte de las raíces y de la parte aérea seca de las cebollas, además se debe realizar la limpieza en forma manual o mecanizada, retirando la arena adherida a los bulbos y las catáfilas sueltas.

El proceso de clasificación de las cebollas de dividen en 2 partes: por Calibre y por Categorías o calidad.

La clasificación por calibre se refiere al tamaño de las mismas y por Categorías o calidad, son de acuerdo a los defectos que pueden presentar el bulbo.

Entre los defectos más comunes que restan valor a las cebollas podemos mencionar; las deformaciones, las decoloraciones, los bulbos partidos, la flacidez, los bulbos descascarados, la falta de catáfilas, la podredumbre, la mancha negra, el tallo grueso, los brota-dos, entre otros.

En la etapa del envasado las cebollas deben ir en mallas abiertas o cajas, con-teniendo hasta 25 Kg netos.

Deberán ser nuevos, limpios y secos; que no transmitan olores ni sabores extraños al producto.

El contenido deberá ser homogéneo y estar constituido únicamente por cebollas del mismo origen, variedad, calidad y calibre; esto le dará valor agregado al producto.

El etiquetado debe contener como mínimo los siguientes datos: nombre del producto, variedad, categoría, calibre, zona de producción, nombre del pro-ductor o comité, país de origen y fecha de empaque.

La etapa final es la de transporte, esto deberá realizarse en vehículos abiertos o cerrados, ventilados, refrigerados, en condiciones tales de higiene que los preserven de contaminaciones y olores extraños, que aseguren la conservación, el mantenimiento, la calidad, la identidad y la inocuidad del producto.

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